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AFP - Una pareja acusada de cometer asesinatos en serie regresó esposada a Panamá el jueves para enfrentarse con "todo el peso de la ley", tras ser detenida el lunes en Nicaragua por militares que custodiaban la frontera.La pareja llegó en un avión de la Autoridad de Aeronáutica Civil de Panamá al aeropuerto Albrook de la capital al anochecer, luego de ser entregada a policías panameños por funcionarios nicaragüenses en Managua pocas horas antes.Los detenidos portaban pasaportes holandeses a nombre de William Adolfo Cortez Reese y Jane Seana Cortez, pero se sospecha que no sean sus verdaderos nombres y que tampoco sea esa su nacionalidad."Necesitamos confirmar de una manera fehaciente la cantidad de víctimas que han podido ser objeto de esta persona", dijo el fiscal Angel Calderón. "Estamos estimando un aproximado de 10 personas", añadió."Era una persona que escogía a sus víctimas después de conocerlas, tratarlas, saber de ellos y, luego de hacer una inversión y conociendo que nadie los iba a reclamar, entonces procedía a deshacerse de ellos para de esa forma hacerse con sus propiedades", afirmó Calderón.Por su parte, el detenido dijo llamarse William Dayton Holbert y ser estadounidense, mientras que sus conocidos lo apodan "Wild Bill" (Salvaje Bill)."My name is (mi nombre es) William Dayton Holbert y soy de Estados Unidos", dijo el hombre a los periodistas a su llegada a la sede de la Dirección de Investigación Judicial.El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, anunció el jueves que "todo el peso de la ley" caerá sobre la pareja, que escapó a Costa Rica y luego a Nicaragua, donde fue capturada por soldados que custodiaban la frontera en la zona del río San Juan (sur) el lunes."Es uno de los primeros casos de asesinos en serie que tenemos, le va a caer todo el peso de la ley", aseguró Martinelli a los periodistas en el mismo aeropuerto, horas antes de la llegada de los detenidos.La pareja está acusada en Panamá del asesinato de los estadounidenses Cheryl Linda Hughes y Bo Barry Icelar, cuyos restos fueron encontrados enterrados en una finca de su propiedad en la zona atlántica de Bocas del Toro, provincia famosa por sus playas y manglares paradisíacos, en la frontera con Costa Rica.Allí, tenían el complejo turístico "Villa Cortez", atracción para muchos extranjeros adinerados, con varias cabañas y ofrecido en guías turísticas como sitio de descanso y contacto con la naturaleza.La pareja escapó la semana pasada a Costa Rica, donde el lunes robó una lancha para navegar por un río hacia Nicaragua, cuando les pisaban los talones los policías costarricenses, alertados por las autoridades panameñas.Dos desaparecidos son indígenas que trabajaban en el complejo turístico de los detenidos.El subdirector de Policía de Nicaragua, Carlos Palacios, explicó que antes de deportar a la pareja hubo contactos con la policía federal de Estados Unidos (FBI), por versiones de que los detenidos habrían cometido delitos en ese país.En Estados Unidos "los peritos todavía no tienen completas las investigaciones para proceder a su extradición, entonces por eso se procedió a entregarlos a las autoridades de Panamá", dijo Palacios.
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